Conciencia de dar

La conciencia de dar, es reconocer que tengo todo, para compartir, que soy parte del universo que es abundante y que me proporciona todo lo que necesito, todo el tiempo. Aire para respirar, los rayos del sol, el agua, los alimentos y las personas que están en mi vida. Cuando reconozco que esta energía me sostiene y que fluye a través de mí, me uno a la danza del universo y me abro a las infinitas posibilidades que existen para hacer de mi vida una extensión del amor contribuyendo con mis dones y talentos. Puedo recibir y aceptar los regalos que las situaciones y las personas que están en mi vida me dan para seguir fluyendo en abundancia como un rio hacia el mar.

Lo que puedes dar o recibir, así como lo no das o no estás dispuesto a recibir, tiene que ver con tu conversación interna, con el tipo de observador que eres y los contextos en los que experimentas tu vida. Lo que te gusta y lo que no, lo estás creando con tus pensamientos y creencias. Tu eres el creador de tu mundo.

El Coaching te invita a transformar todo lo que te limita, a verte tal como eres, sin juicios, a vivir en amor y abundancia. Tú eres un vehículo afluente de esa energía. Ves bendiciones en todos lados, incluso cuando parece que las cosas se tornan complicadas. Te conectas con tus dones y talentos, haces lo que disfrutas hacer y lo pones al servicio de los demás viviendo tu propósito, tu misión en la vida y tu vocación. Creas un mundo feliz lleno de posibilidades.


Si alguien en tu mundo parece mal agradecido, o ventajoso, quizá se aprovecha o abusa de ti o te defrauda, te miente o te da razones para que reacciones sin amor o con ira, desde tu conciencia de Dar, te ves unido al otro y utilizas la experiencia para aprender sobre ti, reconoces tus juicios y emociones para liberarte y sanarte. Así mismo, te abres a la posibilidad de verlo como un mensajero que te hace ver quién eres para darle tu amor, tu paz, tu comprensión y compasión.

La conversación social dice que para tener una vida próspera hay que obtener, acumular, tener más cosas materiales, ahorros, etc., dejando de lado tu ser, tus anhelos más profundos poniendo tu atención en el esfuerzo y el sacrificio, en el trabajo duro haciendo cosas que no alegran tu vida.

Cuando compartes lo que eres y lo que tienes, no lo ves como una pérdida, al contrario experimentas satisfacción y plenitud. Tienes la certeza y la conciencia de que cuando das, te lo estás dando a ti mismo porque te unes a tu hermano, lo ves como tu igual y solo quieres que tenga lo que tú quieres por eso le sirves y le extiendes tu amor. Disuelves las diferencias intelectuales, culturales y socio-económicas y no te defiendes ni temes quedarte con menos por tu generosidad. Ni crees ser superior, simplemente das porque eres la abundancia misma.

Estoy aprendiendo a vivir en la conciencia de dar, no ha sido fácil en mi caso debido a que he estado apegada a tantas ideas y creencias carentes acerca del trabajo y del dinero, sigo cuestionándolas y deshaciéndolas cuando me descubro llena de miedo o preocupación o cuando quiero controlar la situación o lo que hacen los demás, y regresar a mi donde puedo tomar conciencia y asumir la responsabilidad de mis emociones y comportamientos y alinear mi ser a la abundancia para dejarme ser un instrumento del Amor de Dios con la certeza de que tengo todo, todo el tiempo, para dar y compartir.

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