Cómo hacer que cada momento sea hermoso de Jeff Foster

Belleza. Alegría. Sentirse completo.

Todo esto no se trata de lo que haces, sino de cómo lo haces.

Cuando haces algo, cualquier cosa, sin mente, en forma de hábito, inconscientemente, con tu atención en otro lugar, tu mente “en otras cosas”, sea lo que sea que estés haciendo te dejará anestesiado, insatisfecho, incompleto, y buscarás “más”.

Tienes que poner tu ser por entero en lo que “hagas”, amigo/a.

Tienes que beberte los momentos.

Ya que la alegría, la belleza, la verdadera felicidad y la paz, realmente viven en el ser, en Aquel que hace, no en la acción en sí misma.

Podrías ganar un Oscar, un Grammy o un premio Nobel,

Podrías estar escalando el monte Everest, bailando con tu querido padre en el día de tu boda, trabajando en tu gran proyecto (tu novela, tu plan de negocios, tu canción o una rutina de danza).

Podrías estar pasando tiempo con tus amigos, o en soledad en un café.

Podrías salir de compras, o a comprar cebollas, zanahorias y tomates para la cena, o para ir a arreglar tus zapatos, o barrer la basura de la vereda.

Podrías estar en una cama en el hospital, o esperando una entrevista en una oficina, o por el resultado de un examen.

Podrías estar siendo parte del funeral de un amado, o estar sentado meditando, o danzando salvajemente en un festival.

Si estás presente, si tu atención está en tu cuerpo, en tu respiración y tu corazón.

Si estás consciente de todas las sensaciones presentes en él, y en todo lo que ves, los sonidos, los aromas del momento sagrado.

Si estás abrazando todos tus sentimientos, tanto los de luz como los oscuros, como si fuesen un recién nacido.

Si estás consciente de estar siendo sostenido por algo infinitamente más grande que ti mismo.

Si estás profundamente enraizado en el Ahora.

Si te rindes al presente y sientes la intimidad de esta sensación de estar vivo…

Si tú estás realmente donde estás, y en ningún lado más…

Si puedes entender que ningún pensamiento ni sentimiento se encuentra fuera de lugar aquí…

Si te permites estar roto y ser imperfecto, y no estar completo…

Si te permites no saber, no entender, no tener todo resuelto…

Si puedes bendecir todo este lío, bendecir el ir y venir de las cosas, el recordar y el olvidar, el aburrimiento y la dicha de este día…

Si puedes dejar que la mente se rinda en la vastedad y abrir tu corazón a tu corazón ya sea que se encuentre abierto o cerrado…

Bueno, entonces cualquier momento puede ser perfecto y estar completo en su total imperfección.

Cada instante puede tratarse de una gran victoria, cualquier Ahora puede ser cálido y sentirse como en el paraíso…

Ya sea que estés solo o en una multitud.

Ya sea que tu cuerpo sea joven o viejo, que posea completa salud o se encuentre roto e infectado.

Ya sea que tengas una década de vida o un día…

Cualquier momento, cualquier momento puede ser un gran portal, para la alegría, para el amor, para lo sagrado, para lo Infinito…

La belleza no se encuentra en lo que ves, amigo/a.

Se encuentra en la manera en que miras, y la alegría no se encuentra en lo que haces, sino en cómo lo haces.

Entonces, vive con tu corazón abierto a la soledad y a la dicha, y permite inundar cada cosa que hagas, sin rechazar ningún momento, incluso el momento más “habitual”.

Ya que cada uno de ellos se encuentra aquí para ayudarte, para sanarte, y para que despiertes, y te salves, y te completes.

La sensación de mariposas en el vientre, un dolor en los hombros, el llanto de un niño, los destellos del sol por la tarde, una imagen, un recuerdo, una misteriosa figura flotando en la mente.

¿Cómo se siente caminar?

¿Cómo se siente vestir las ropas que tienes?

¿Cómo se siente sentarse, pararse, llevar algo…inclinarse y caer?

Decir las palabras, quedarte en silencio, no saber qué decir, sentirte vacío/a, y llenar ese vacío con…contigo mismo.

Ser un ser humano, aquí, ahora, en este extraño planeta, solo por un momento.

Llenar cada cosa que haces con curiosidad, como si estuvieses jugando, con la consciencia de un niño.

Esto. Esto. Esto…

Esto es el Reino de los Cielos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *